domingo 16 de noviembre de 2008

La España mal fabricada.

La España de las dos velocidades.

En la actual, supuestamente vertebrada, España, nos encontramos con un problema mal intencionado, el de las autonomias. El del federalismo mal fabricado.

En España, desde la llegada de la democracia, se ha apostado por realizar un modelo territorial a priori autonomista, entre el centralismo de estado y el modelo federal. Un modelo que ha terminado por mostrarse como incompetente, como un mero parche para no dotar a las naciones ibéricas de un estado totalmente descentralizado y más unido que hasta ahora.

El sistema, pensado para la igualdad entre comunidades, ha resultado ser un total fracaso en el que se nos presentan autonomías de primera y de segunda. Un modelo en donde, dependiendo de los estatutos y de ventajas "democráticas" de los que dota el estado a algunas comunidades se tienen más o menos posibilidades de autogobierno. Esto se basó en la denominada vía rápida de la creación de autonomías, a través del cual comunidades como Cataluña, Andalucia o Euskadi consiguieron obtener una pronta autonomía, a diferencia del resto de regiones, que tuvimos que esperar unos años más para poder tener un régimen autonómico. A esto se une, la denominación de nacionalidades históricas, que obtuvieron desde un primer momento regiones como las antes citadas, a diferencias de otras como Asturias o Aragón, que les costó mucho más sudor obtener esta denominación, motivada por las desigualdades que ofrece la tan amada por algunos Constitución española y por la incompetencia de sus políticos. Ahora bien, además los países con menos fuerza estatal como Aragón, nos tenemos que conformar, al parecer, con las migajas que dejan las grandes "superpotencias" estatales como Cataluña, Madrid o Euskadi, mientras nuestro políticos cierran los ojos ante esta clara desconsideración hacia nuestra tierra.

Simplemente esto demuestra como el tan bien considerado estado de las autonomías ha fracasado por el miedo a no crear un verdadero estado federal, sino un hibrido en el que ya desde el principio comenzaron a surgir diferencias entre los hermanos.

Eduardo Garzón

jueves 21 de agosto de 2008

Mi amor hacia Aragón

En este artículo me he propuesto dar a conocer las razones del porqué del amor que profeso a la tierra que me vio nacer, en la que he criado y en la que vivo. Sin duda debo comenzar por lo más básico:

¿Qué es Aragón?

Aragón es para mí algo similar a lo que ya expreso el insigne aragonés Don Joaquín Costa en su desconocido Canto a Aragón hace más de 100 años y que comenzaba con: <<Aragón, el ídolo de mi alma después de Dios, Patria adorada donde han nacido mis primeras ilusiones y mis primeros tormen­tos...>> salvando las distancias de los tiempos que corren y cambiando alguna alusión a elementos inexistentes.

Pero sin duda, Aragón es algo más de lo que nos intentan vender, algo que trasciende más allá de lo meramente político o administrativo y que tiene sus raíces en una sociedad rural (reconvertida en urbana a base de golpes), en una sociedad que partiendo desde un paisaje agreste y duro, forja el carácter del aragonés convirtiéndolo en un ser acogedor, rudo, valiente y fuerte, capaz de superar las adversidades aunque innato nos es también la desmotivación y el desaliento.

Somos más de lo creemos ser. Nuestro pueblo, el aragonés, ha sufrido a lo largo de los últimos siglos constantes dificultades que nos han hecho retraernos, y porque no decirlo, acongojarnos pero sin embargo seguimos contando con una gran cultura propia, que durante toda la historia a dado lugar a grandísimos personajes e intelectuales, ya que ante las adversidades surgen los grandes hombres, las grandes gentes y en definitiva los grandes pueblos.

Nuestra cultura es amplia y a la vez compleja. Podemos quedarnos en los elementos más folclóricos (la jota, la Virgen del Pilar y el traje de "baturro") o por el contrario profundizar en el interior de nuestra cultura propia. Podría comenzar por las tan olvidadas lenguas propias de Aragón, de la que sin duda la lengua aragonesa ha sido la gran perdedora a lo largo de los últimos 500 años, haciéndonos creer que era un mero dialecto y un lenguaje cazurro y paleto y obligando a los hablantes a hablar castellano.
Pero nuestra cultura se extiende más allá de las lenguas, llegando al terreno de la literatura, donde Aragón cuenta con numerosas leyendas de tradición oral que han llegado hasta nosotros, desde algunas muy conocidas como la de la tía Casca de Trasmoz o la Brecha de Roldán a otras como la de San Juan de la Peña o a personajes mitológicos, pero nuestra cultura literaria no queda ahí, ya que a lo largo de nuestra historia hemos contado con numerosas obras y autores, no pudiéndome olvidar de la singular y bellísima obra de Braulio Foz, Pedro Saputo, quién es capaz de deslumbrar a toda la sociedad de su tiempo con su oratoria y sabiduría.
Pero es que además contamos con tradiciones ancestrales, con músicas propias de nuestra tierra y con una grandiosa historia que nos hizo ser grandes en otras épocas.

Y es que el alma del aragonés reside en el Pirineo, origen de nuestro país, pero también en la sierra de Albarracín, en el mitológico monte de El Moncayo, en el desierto de los Monegros, en San Juan de la Peña y en la propia Zaragoza, así como un sinfín de lugares en donde las raíces de nuestro pueblo se hicieron fuertes y duraderas. En otras épocas estuvieron enfermas, a punto de morir, pero el empeño y arrojo de sus gentes las sanó y rehabilitó, y comenzaron a brotar nuevas ramas y hojas, y poco a poco el viejo árbol se va convirtiendo en un ser vivo robusto, fuerte y duradero, imperturbable a lo largo de los siglos.

Para concluir quisiera decir que quizás ahí resida mi amor por Aragón, en ver a unas gentes humildes que a pesar de las adversidades han sido acogedoras y luchadoras, en grandes hombres que en una tierra muy difícil supieron construirse un futuro, mirar hacia delante y hacerse grandes hombre y también por el olvido que nuestro país sufre por parte de nuestros mandatarios, a los que poco importa Aragón y mucho su bolsillo, pero al fin y al cabo debemos de estar orgullosos de Aragón, de nuestra tierra, porqué un país no es sino lo que sus gentes forman y Aragón lo han formado grandes gentes.

ENTALTO ARAGÓN, VIVA ARAGÓN.

Eduardo Garzón.

lunes 14 de abril de 2008

Iberia como concepción política

Cada día me acerco más a los postulados de los iberistas. Y es que veo como necesaria la unión entre España y Portugal en un nuevo estado, la Confederación Ibérica, o simplemente Iberia. En unos tiempos como los de ahora, en donde nos encontramos cada día con un mundo más globalizado es necesario llegar a un entendimiento mayor con nuestro vecino, y hermano, el pueblo portugués, y para ello debemos de poner empeño en conocer su cultura, sus tradiciones, su política y al fin y al cabo llegar entre ambos países a una mayor concepción política común, para finalmente constituir el nuevo estado.

Y para comenzar la pregunta que nos deberíamos de hacer es si de verdad conocemos los suficiente a los portugueses. Esta clara que la respuesta es no, y más siendo que cuando pensamos en la península ibérica, únicamente pensamos en España, en nuestro país (o estado). Por eso es necesario que el pueblo portugués se sume a una futura República Confederal de Iberia, en donde las distintas naciones de España (Aragón, Galicia, Asturias, Castilla, etc...) se unan con Portugal, creando unas cortes generales para todos los estados confederados, y estableciendo un parlamento para cada pueblo y nación de la Confederación tengan el suficiente autogobierno para aprobar sus propias leyes, limitando la imagen de Iberia como un mero vehículo en asuntos tan importante como la política exterior o los militares.

Así, el intento de crear una confederación daría paso a un estado mucho más igualitario en donde todos las comunidades autónomas - estados tendrían las mismas competencias, los mismos derechos y se conseguiría que el poderío actualmente representado por los nacionalismos y regionalismos disminuyera, creando un clima de mayor paz social y bienestar y menor crispación de los ciudadanos de los distintos estados.

Avanzar hacia una Iberia unida, es avanzar sin duda hacia un estado moderno, en donde de alguna manera, los pueblos portugués y español, pueblos hermanos sin duda se unirían para conseguir una mayor fuerza tanto a nivel europeo como mundial. Es importante saber así mismo que la unión de entre todo este conjunto de naciones (que desde algunos sectores se ha intentado ver como una función centralizadora en Castilla, quienes consideran que España debe ser un país centralizado y unitario) haría enriquecernos a todos los ciudadanos con otras culturas como la portuguesa, o algunas de dentro de nuestro propio estado actual, por lo que es hora, de que portugueses, castellanos, aragoneses, asturianos, gallegos, vascos, navarros, catalanes, valencianos, andaluces, etc... nos unamos para formar un estado fuerte que mire hacia el futuro sin olvidar su pasado, y sin ser un vehículo homogeneizador de la cultura, sino como una "plataforma" para que las distintas culturas se entiendan.

Por todo esto, desde aquí, pido el avance hacia una República Confederal de Iberia, que se base en los principios de libertad e igualdad y de respeto a todas las culturas por igual.

Eduardo Garzón.

sábado 8 de marzo de 2008

Y mañana..., elecciones

Así es. Mañana toca ir a las urnas a introducir la papeleta y esperar otros cuatro años a que los ciudadanos podamos elegir libremente lo que queremos. Es lo que tiene la democracia, que si bien es muy positiva en muchos aspectos, tiene su lado oscuro, su cara oculta, en donde se encontraría el hecho que una vez que hayamos votado, nosotros, los ciudadanos no tendremos voz en las instituciones y ya no seremos de importancia para obtener el poder. Quizá deberíamos intentar conseguir una democracia mucho más participativa, que se apoyara de verdad en los ciudadanos, aun sabiendo la dificultad de poder conseguir este objetivo debemos intentarlo.

Ayer terminó la campaña electoral, y de que penosa manera tuvo que terminar. Un militante del Partido Socialista de Euskadi fue asesinado, como todo el mundo sabe ya hoy, por la escoria etarra, por los asesinos de una criminal banda terrorista que sólo saben matar para conseguir sus objetivos, que deben recurrir a la violencia porque no saben dialogar, no saben hablar, sólo saben matar.

Por lo tanto, creo que mañana debemos ir todos a las urnas para demostrar que podemos contra los asesinos votemos al partido que votemos. Pero dejando a un lado este escabroso asunto me gustaría habar acerca de las elecciones de mañana. Hay que ir a votar, sea al PP, al PSOE, al PAR, a CHA, a IU o a cualquier otro partido, aunque aquí un servidor tiene sus preferencias. Si mañana los aragoneses no elegimos por lo menos un diputado aragonesista (ojalá pudieran ser más) entonces dejaremos de existir, nadie se acordará de nosotros, y ya no seremos parte de este estado al que llaman España. Sin lugar a dudas sería una catástrofe para nuestro pueblo que durante cuatro años no haya ningún diputado aragonesista en el congreso de los diputados, pues esto supondría que no tenemos voz ni voto en Madrid, que señores como Jesús Membrado (y cia) o Luisa Fernanda Rudi (y cia) sigan sentados en sus sillones sin hacer ninguna propuesta por Aragón (miren sino en la pagina del Congreso: www.congreso.es). Si eso es lo que quieren, entonces voten a un partido estatal pero si lo que quieren es que nuestra tierra, nuestro pueblo puede desarrollarse y avanzar hacia unas infraestructuras y una calidad de vida mayor entonces voten a un partido aragonesista (y observen que no he concretado en ninguno).

Eduardo Garzón.

sábado 23 de febrero de 2008

Zapatero, ese gran farsante

¿Que mejor que empezar una serie de artículos sobre las elecciones que se aproximan que por el presidente de Gobierno? Sin lugar a dudas no la hay.

José Luis Rodríguez Zapatero, que ha presidido el gobierno de España durante los últimos cuatro años ha demostrado su incapacidad para gobernar España. Sin lugar a dudas sus mentiras han traspasado las barreras de lo habitual, situándolo como uno de los grandes farsantes del país. Y es que Zapatero nos ha engañado, ha engañado a toda la sociedad española y en especial a los turolenses.

Hace unos pocos días visitó Teruel en un intento desesperado de encontrar el voto en una población que ve como una vez más es engañada por un presidente del gobierno. Y es que fue una visita relámpago, en la cual tuvo la decencia de hacer un mitin, en el cual no se digno a nombrar el ya famoso Plan Específico, sino que además tuvo la poca desfachatez de anunciar como su único proyecto para Teruel (si gana las elecciones, claro está) es la de hacer el Museo Etnográfico Nacional en dicha ciudad; proyecto que sin duda creará empleo y que servirá para el aumento de cultura para nuestra tierra, pero que se queda pequeña para Teruel, una tierra que necesita de un verdadero plan específico (que sustituya al actual, que no ha sido cumplido) que evite el despoblamiento que en pleno siglo XXI sigue teniendo la provincia y que se potencie el turismo y el empleo, con nuevas zonas industriales y nuevas infraestructuras.

Pero lo peor es que no solamente se queda en esto el gran ZP, sino que además ha llevado a cabo durante estos cuatro años otras acciones que carecían de sentido y eran innecesarias como la nueva ley de trabajo, propulsada por uno de sus ministros estrellas (el Sr. Caldera, Ministro de Vagancia) la cual sólo ha servido para fastidiar a los trabajadores a costa de retrasar la jubilaciones, quitar medidas que tardaron muchos años en ser conseguidas y empeorar las relaciones en el trabajo y ¡eso que se llaman socialistas!.

Otra gran medida fue la quitar a las 24 horas de llegar a La Moncloa las tropas de Iraq, demostrando así lo gran presidente que era, pero bajándose posteriormente los pantalones con Estados Unidos al enviar esas tropas a Afganistan. Y cuatro años después sigue presumiendo de ello.

Y esto por no hablar de la grave crisis que se nos avecina, que como siempre la sufrirán los de mismos que otras veces, y él no será uno de ellos.

Pero no todo va a ser criticar su gobierno pues también ha hecho algunas leyes dignas de mención, como la Ley de los matrimonios homosexuales, que ha servido para incrementar los derechos civiles de esas personas; la Ley antitabaco, poco dura según mi propio criterio y la Ley de la Dependencia, medida sin duda muy necesaria y de la que se espera que se ponga en práctica de una manera total y que sirva de verdad.

Podría seguir citando ejemplos de su mal gobierno pero como no es plan de alargarme demasiado, concluir diciendo que el próximo 9 de Marzo cuando acudas a las urnas NO VOTES PSOE, no votes a los farsantes.

Eduardo Garzón.

martes 15 de enero de 2008

Destruyendo Aragón

Quizá os haya chocado el titulo del articulo, pero creo que más claro agua. Es curioso pero cada vez que me da por ver las noticias me encuentro con alguna tipo “Proyecto de construcción de 50.000 casas en La Muela”, “Sabiñánigo proyecta un mega campo de golf”, “Aramón plantea ampliar la estación de esquí de Formigal”, y un largo etcétera.
Y llegados a este punto es cuando me pregunto: ¿de verdad les importa algo esta tierra?, está claro que no, que como en todos los lugares, lo único que les interesa es forrarse a costa de preciosos paisajes, pueblos tranquilos o ignorantes visitantes que ven en los mega centros turísticos el futuro del veraneo, y la verdad es que no es para menos. Pero lo peor no es que haya gente sin escrúpulos que por ganar unos cuantos fajos de dinero sea capaz de destruir aquello que nos da la vida, pues se supone que existe una justicia para paliar estos intereses especuladores (sólo en la teoría, no se vayan a alarmar ustedes y a pensarse que esto es un autentico país democrático), lo peor, repito, es que el gobierno, con los señores Iglesias y Biel a la cabeza esté metido de por medio, en sociedades tipo Aramon (50 % del accionariado) o SVA (Suelo y Vivienda de Aragón), con carácter exclusivamente especulativo. Pero claro luego salen en los medios diciendo que esto es crecimiento para Aragón y que sobretodo sirve para rejuvenecer la población (yo pensaba que la gente solamente iba a “veranear” a lugares como el Pirineo, pero ahora resulta que se quedan a vivir allí para dar de comer a las cuatro ovejas del pastor de Broto) y sobretodo tachando de radicales y antiprogresistas a los que nos oponemos a este atropello a nuestra tierra, y el colmo es que siempre es la misma historia. Pero creo que debo decirlo todo por partes así que empezaré por el Pirineo. ¿Y que decir del Pirineo?, está claro, la especulación masiva que Aramón (ahora resulta que es propiedad exclusiva de ellos) esta haciendo daños irreversibles a un paisaje que ha cautivado a millones de personas y ha alegrado la vista a más de uno, además de sus valores fundamentales, como el de la vida. Además sus impulsos imperialistas están llevando a los pueblos tradicionales altoaragoneses a estar sumidos en un amasijo de grúas, hierros y ruidos indeseables, pero todo sea por favorecer a los de siempre, y por suspuesto, no se van a preocupar por un pueblo recóndito donde viven cuatro personas con sus cuatro cabras y ovejas, sino a aquellos que están cerca de las “preciosas” pistas de esquí. Y por supuesto no podía dejar de hablar de la joya de la corona, las estaciones de esquí. Estos famosos lugares de ocio destruyen el Pirineo, pues de verdad, invito al Señor Iglesias y compañía a que se paseen por ellas durante el verano y verán el espectáculo tan dantesco que se produce, pero lo más gordo es que encima de estropear el paisaje y querer ampliarlas destruyéndolo todavía más, llegan desde nuestro querido gobierno y les hacen una rebaja sustancial del Impuesto de impacto ambiental, patético.
Pero vámonos ahora a la ciudad de Huesca, dominada por el excelentísimo caquice mayor del reino aragonés, el Señor Elboj. Este “personaje” no se conforma con ser alcalde de Huesca, no señores, se ha adueñado además de la suculenta consejería de Urbanismo, lo cual supone un totalitarismo oculto bastante importante pues tiene en su poder los dos aspectos más importantes de un municipio. Bien, pues este “señor”, ha tenido la grandiosa idea de que para “sanear” el Casco Histórico de la ciudad de Huesca va a derribar 50 edificios históricos y por supuesto a la construcción de nuevos edificios sobre dichos solares (por especulación va a ser en España, hombre ¡por dios!, que indecencia).
El siguiente punto lo ocupa la magmánima ciudad de Zaragoza y su entorno, que como no podía ser de otro modo, no se libran de nuestra querida compatriota, la especulación. Y es que dejando aparte el tema de la Expo (en otro articulo ya hablo de ello), hay una serie de proyectos, curiosos cuanto menos, en Zaragoza. Para comenzar, hagamoslo por la papanatada de los últimos días, el intento de trasladar la Ciudad Universitaria a Ranillas (Recinto Expo), para por supuesto construir pisos en la zona universitaria actual, aunque independientemente no se donde van a meter todas las facultades en los edificios de la Expo, pero claro todo sea decir sandeces por la boca. Otro aspecto importante, el tan traído campo de fútbol, que si ahora se queda, que si ahora se va, y detrás de todo esto, especulación, para variar más que nada. Y porque no hablar de Valdespartera, esa “ecociudad”, construida con materiales que contaminan eso sí y que destruyen el medio ambiente, pero todo sea por construir pisos que la ciudad no necesita, mientras en el interior de la misma hay 50.000 pisos vacíos, una buena cantidad creo yo. Pero por supuesto no hay que olvidar el “entorno” de Zaragoza, pues municipios como Cuarte de Huerva, La Puebla, Cadrete, Villanueva de Gállego ven triplicar año a año la población de sus pueblos, a través de una construcción masiva, cuyas políticas muchas veces son poco claras. Y como olvidarnos de los proyectos estrella como el campo de Golf de Zuera (intervenido judicialmente por irregularidades), o las cientos de viviendas proyectadas en Pedrola por una empresa constructora involucrada en la ya mítica Operación Malaya. Y por supuesto el centro del huracán especulativo que se cierne sobre Aragón, La Muela, aquel pueblo en el que se proyectaron en su PGOU cerca de 65.000 viviendas en 20 años, o que querían hacer unas mega urbanizaciones alejadas del casco urbano, produciendo un grave problema de destrucción del enclave tradicional y al mando de todo esto, la alcaldesa, que es del maravilloso y muy aragonesista Partido Aragonés, que defiende ante todo los intereses de Aragón. Mientras tanto se siguen construyendo viviendas en terrenos ilegales, en zonas protegidas por su alto valor natural y en cientos de lugares donde jamás se debería permitir que la siniestra mano del hombre actuara.
Y por supuesto no podíamos dejar atrás la mítica ciudad de Bílbilis Augusta, la ciudad del Jalón, en la cual se ha proyectado (y se encuentra en construcción) otro gran campo de golf, en una mega urbanización a las afueras, concretamente a unos 10 kilómetros de la ciudad.
Me gustaría acabar con la provincia de Teruel, concretamente con las sierras de Gudar y Javalambre. En estas tierras bastante dejadas de la mano de los políticos, y en las que se ha sufrido con gran dureza el problema de la emigración, se han proyectado algunos hogares, cuanto menos bochornosos, como el conocido caso de San Agustín. En este pequeño pueblo, un constructor valenciano presentó un proyecto para la construcción de cientos de viviendas de vacaciones en un enclave natural protegido, aunque menos mal que la Diputación General de Aragón detuvo el proyecto (no todo iba a ser criticar al gobierno).
Esto sólo son casos concretos, pero la especulación, la destrucción de numerosos monumentos, el problema de los campos de Golf, la construcción masiva son problemas reales, que cada día suceden con más frecuencia en Aragón, una tierra que hasta hace cuatro días se creía salvada de esta fiera destructora de la naturaleza y que ha entrado con una sobrenatural fuerza en esta tierra, dejando claro que la especulación no tiene fronteras ni jamás las tendrá, por lo menos, mientras los políticos sean tan incompetentes y corruptos como ahora y sean tan carentes de moral y ética.

Eduardo Garzón.
(Artículo escrito en noviembre de 2007).

La cultura, una incomodidad para los políticos

Muchas veces me hago una pregunta: ¿Realmente vivimos en una autentica democracia?. Cada vez está más clara la respuesta, un NO rotundo. En la España del siglo XXI estamos acostumbrados a que nuestros queridos políticos nos cuenten con gran orgullo el asentamiento que ha tenido la democracia desde la muerte de Franco y se les llena la boca con promesas e ilusiones preelectorales. Por lo tanto podemos afirmar que esa democracia de la que tanto se jactan, no es un sistema político perfecto como ellos afirman. Hablan acerca del gran avance de la sociedad española desde sus despachos, alejados de la verdadera realidad que cada día nos encontramos en la qué una gran parte de la población (cada vez mayor) vive aborregada aceptando sin pensar ni juzgar las decisiones de los líderes, los cuales aprovechar esta situación para acomodarse en sus sillones mientras la población se vuelve ignorante e inculta.

Nuestra sociedad se está convirtiendo día a día en un lugar donde el desinterés por las cosas, el universalismo de las costumbres y la marginación de aquellos que no se adaptan a ella reinan sin que nadie ponga coto a esta situación, pues nuestros dirigentes prefieren una población ignorante, para manejarla a su antojo que a una población culta e interesada en los problemas reales pues estos sólo suponen un conjunto de incomodidades políticas.

Respecto a la pregunta del comienzo como he explicado la respuesta es un claro no, pues en realidad vivimos en una oligarquía en la cual los políticos toman las decisiones con total indiferencia hacia los ciudadanos, los verdaderamente afectados por sus políticas, pues estos solo actuan en política cada cuatro años cuando – entonces sí – los políticos se lanzan a captar los votos que les van a dar el poder. Una vez pasan las elecciones, todo queda – como dice la expresión popular – en agua de borrajas.

Podemos decir pues, que vivimos en una gran mentira en la qué unos pocos manejan a una gran parte de la aborregada población, a la cual le cuentan cuentos sobre grandiosas propuestas o megainversiones para una población hambrienta de ilusiones.


Eduardo Garzón.
Artículo escrito en julio del 2007.

(Dedicado a Mario Corrales por animarme a seguir escribiendo).

domingo 13 de enero de 2008

¿Expo = especulación?

Desde que Zaragoza obtuvo la victoria en la elección de la Exposición Internacional de 2008, en esta ciudad parece que no se hable de otra cosa y es que nos narran cuentos chinos acerca de las maravillas, el desarrollo y todas esas pamplinadas que según dicen dejará la Expo. Todo esto es muy bonito y como es lógico produce mucha ilusión entre los ciudadanos, pero detrás de esta bonita cara se esconde el verdadero propósito de la Expo, enriquecer a unos pocos a costa de los deseos e ilusiones del pueblo.

La Expo servirá para que unos pocos se enriquezcan con contratos de construcción y obras magmánimas mientras los ciudadanos nos quedamos a verlas venir y es que solamente hay que ver proyectos urbanísticos como el azud del Ebro, que como bien dicen las asociaciones ecológicas va contra el propio propósito de la muestra y destruirá gran cantidad de la fauna y flora del Ebro a su paso por Zaragoza. Otros proyectos como el Balcón de San Lázaro donde se pretenden construir una gran cantidad de pisos de gran altura estropeando las vistas de la ciudad con el único propósito de que ciertos constructores y algunas personas de la concejalia de urbanismo se llenen los bolsillos. Estas son las dos caras de la moneda.

Dentro del propio recinto hay actuaciones que llaman mucho la atención como que el Vaticano vaya a tener su pabellón independiente donde van a ofertar destinos turísticos religiosos o lo que llama más la atención: el pabellón de África. Cuando se sacó a concurso nadie presento propuesta y la sociedad "Expoagua" (llamada por algunos Expoculación) decidió construirlo como ellos quisieron pero a pesar de que los países africanos no tendrán que pagar el pabellón si que tendrán que pagar los elementos expositivos mientras en sus países más del 90% de la población se muere de hambre. ¿No sera mejor que dediquen el dinero en mejorar sus condiciones de vida?.

Para terminar quisiera decir que los proyectos de la ciudad que ahora se están o se van a llevar a cabo deberían de haberlos hecho hace unos cuantos años aunque no hubiera Expo pero esta ciudad y este país son así.

Eduardo Garzón.
(Artículo escrito en julio del 2006).

El borreguismo

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un borrego es cordero o cordera de uno o dos años y también una persona sencilla o ignorante. Según mi definición borrego es aquella persona que sigue desaforadamente las modas o aficiones establecidas por un grupillo de famosillos (no llegan ni a la categoría de famosos, pues dan pena) o por unas cuantas personas que se consideran dueñas del mundo y sueñan con que todos nos arrodillemos ante ellos (cosa cada vez más lograda).

En España, un país según dicen tan moderno y democrático, nos estamos viendo invadidos por un gran número de marcas y productos extranjeros, que por el mero hecho de un simbolito de apenas centímetro y medio cuestan un riñón. Pero no es esta la cuestión a la que me quiero referir, sino a que por el mero hecho de que una prenda sea de fulano o fulana haya que ponérselo no nos vayamos a salir de la regla establecida y obtengamos mentes que piensan y tienen autonomía intelectual.

Porque, ¿que pasa si decidimos no ponernos determinadas prendas o marcas? Que somos diferentes, no somos personas en condiciones, somos bichos raros a los que hay que estar alejados no nos vayan a contagiar una enfermedad y tengamos un serio problema.
Además estas marcas están explotados a niños y a personas adultas a las que les pagan un sueldo miserable y les tratan como a perros.

Desde aquí solo deseo pedir que las personas tengamos dos dedos de frente y dejemos de llevar unas marquitas determinadas pues enriquecemos a gente sin escrúpulos y a los que no les importa hacer métodos de extorsión y genocidios para evitar la debilidad de sus empresas.

Eduardo Garzón.
(Artículo escrito durante el mes de abril del año 2006).