Quizá os haya chocado el titulo del articulo, pero creo que más claro agua. Es curioso pero cada vez que me da por ver las noticias me encuentro con alguna tipo “Proyecto de construcción de 50.000 casas en La Muela”, “Sabiñánigo proyecta un mega campo de golf”, “Aramón plantea ampliar la estación de esquí de Formigal”, y un largo etcétera.
Y llegados a este punto es cuando me pregunto: ¿de verdad les importa algo esta tierra?, está claro que no, que como en todos los lugares, lo único que les interesa es forrarse a costa de preciosos paisajes, pueblos tranquilos o ignorantes visitantes que ven en los mega centros turísticos el futuro del veraneo, y la verdad es que no es para menos. Pero lo peor no es que haya gente sin escrúpulos que por ganar unos cuantos fajos de dinero sea capaz de destruir aquello que nos da la vida, pues se supone que existe una justicia para paliar estos intereses especuladores (sólo en la teoría, no se vayan a alarmar ustedes y a pensarse que esto es un autentico país democrático), lo peor, repito, es que el gobierno, con los señores Iglesias y Biel a la cabeza esté metido de por medio, en sociedades tipo Aramon (50 % del accionariado) o SVA (Suelo y Vivienda de Aragón), con carácter exclusivamente especulativo. Pero claro luego salen en los medios diciendo que esto es crecimiento para Aragón y que sobretodo sirve para rejuvenecer la población (yo pensaba que la gente solamente iba a “veranear” a lugares como el Pirineo, pero ahora resulta que se quedan a vivir allí para dar de comer a las cuatro ovejas del pastor de Broto) y sobretodo tachando de radicales y antiprogresistas a los que nos oponemos a este atropello a nuestra tierra, y el colmo es que siempre es la misma historia. Pero creo que debo decirlo todo por partes así que empezaré por el Pirineo. ¿Y que decir del Pirineo?, está claro, la especulación masiva que Aramón (ahora resulta que es propiedad exclusiva de ellos) esta haciendo daños irreversibles a un paisaje que ha cautivado a millones de personas y ha alegrado la vista a más de uno, además de sus valores fundamentales, como el de la vida. Además sus impulsos imperialistas están llevando a los pueblos tradicionales altoaragoneses a estar sumidos en un amasijo de grúas, hierros y ruidos indeseables, pero todo sea por favorecer a los de siempre, y por suspuesto, no se van a preocupar por un pueblo recóndito donde viven cuatro personas con sus cuatro cabras y ovejas, sino a aquellos que están cerca de las “preciosas” pistas de esquí. Y por supuesto no podía dejar de hablar de la joya de la corona, las estaciones de esquí. Estos famosos lugares de ocio destruyen el Pirineo, pues de verdad, invito al Señor Iglesias y compañía a que se paseen por ellas durante el verano y verán el espectáculo tan dantesco que se produce, pero lo más gordo es que encima de estropear el paisaje y querer ampliarlas destruyéndolo todavía más, llegan desde nuestro querido gobierno y les hacen una rebaja sustancial del Impuesto de impacto ambiental, patético.
Pero vámonos ahora a la ciudad de Huesca, dominada por el excelentísimo caquice mayor del reino aragonés, el Señor Elboj. Este “personaje” no se conforma con ser alcalde de Huesca, no señores, se ha adueñado además de la suculenta consejería de Urbanismo, lo cual supone un totalitarismo oculto bastante importante pues tiene en su poder los dos aspectos más importantes de un municipio. Bien, pues este “señor”, ha tenido la grandiosa idea de que para “sanear” el Casco Histórico de la ciudad de Huesca va a derribar 50 edificios históricos y por supuesto a la construcción de nuevos edificios sobre dichos solares (por especulación va a ser en España, hombre ¡por dios!, que indecencia).
El siguiente punto lo ocupa la magmánima ciudad de Zaragoza y su entorno, que como no podía ser de otro modo, no se libran de nuestra querida compatriota, la especulación. Y es que dejando aparte el tema de la Expo (en otro articulo ya hablo de ello), hay una serie de proyectos, curiosos cuanto menos, en Zaragoza. Para comenzar, hagamoslo por la papanatada de los últimos días, el intento de trasladar la Ciudad Universitaria a Ranillas (Recinto Expo), para por supuesto construir pisos en la zona universitaria actual, aunque independientemente no se donde van a meter todas las facultades en los edificios de la Expo, pero claro todo sea decir sandeces por la boca. Otro aspecto importante, el tan traído campo de fútbol, que si ahora se queda, que si ahora se va, y detrás de todo esto, especulación, para variar más que nada. Y porque no hablar de Valdespartera, esa “ecociudad”, construida con materiales que contaminan eso sí y que destruyen el medio ambiente, pero todo sea por construir pisos que la ciudad no necesita, mientras en el interior de la misma hay 50.000 pisos vacíos, una buena cantidad creo yo. Pero por supuesto no hay que olvidar el “entorno” de Zaragoza, pues municipios como Cuarte de Huerva, La Puebla, Cadrete, Villanueva de Gállego ven triplicar año a año la población de sus pueblos, a través de una construcción masiva, cuyas políticas muchas veces son poco claras. Y como olvidarnos de los proyectos estrella como el campo de Golf de Zuera (intervenido judicialmente por irregularidades), o las cientos de viviendas proyectadas en Pedrola por una empresa constructora involucrada en la ya mítica Operación Malaya. Y por supuesto el centro del huracán especulativo que se cierne sobre Aragón, La Muela, aquel pueblo en el que se proyectaron en su PGOU cerca de 65.000 viviendas en 20 años, o que querían hacer unas mega urbanizaciones alejadas del casco urbano, produciendo un grave problema de destrucción del enclave tradicional y al mando de todo esto, la alcaldesa, que es del maravilloso y muy aragonesista Partido Aragonés, que defiende ante todo los intereses de Aragón. Mientras tanto se siguen construyendo viviendas en terrenos ilegales, en zonas protegidas por su alto valor natural y en cientos de lugares donde jamás se debería permitir que la siniestra mano del hombre actuara.
Y por supuesto no podíamos dejar atrás la mítica ciudad de Bílbilis Augusta, la ciudad del Jalón, en la cual se ha proyectado (y se encuentra en construcción) otro gran campo de golf, en una mega urbanización a las afueras, concretamente a unos 10 kilómetros de la ciudad.
Me gustaría acabar con la provincia de Teruel, concretamente con las sierras de Gudar y Javalambre. En estas tierras bastante dejadas de la mano de los políticos, y en las que se ha sufrido con gran dureza el problema de la emigración, se han proyectado algunos hogares, cuanto menos bochornosos, como el conocido caso de San Agustín. En este pequeño pueblo, un constructor valenciano presentó un proyecto para la construcción de cientos de viviendas de vacaciones en un enclave natural protegido, aunque menos mal que la Diputación General de Aragón detuvo el proyecto (no todo iba a ser criticar al gobierno).
Esto sólo son casos concretos, pero la especulación, la destrucción de numerosos monumentos, el problema de los campos de Golf, la construcción masiva son problemas reales, que cada día suceden con más frecuencia en Aragón, una tierra que hasta hace cuatro días se creía salvada de esta fiera destructora de la naturaleza y que ha entrado con una sobrenatural fuerza en esta tierra, dejando claro que la especulación no tiene fronteras ni jamás las tendrá, por lo menos, mientras los políticos sean tan incompetentes y corruptos como ahora y sean tan carentes de moral y ética.
Y llegados a este punto es cuando me pregunto: ¿de verdad les importa algo esta tierra?, está claro que no, que como en todos los lugares, lo único que les interesa es forrarse a costa de preciosos paisajes, pueblos tranquilos o ignorantes visitantes que ven en los mega centros turísticos el futuro del veraneo, y la verdad es que no es para menos. Pero lo peor no es que haya gente sin escrúpulos que por ganar unos cuantos fajos de dinero sea capaz de destruir aquello que nos da la vida, pues se supone que existe una justicia para paliar estos intereses especuladores (sólo en la teoría, no se vayan a alarmar ustedes y a pensarse que esto es un autentico país democrático), lo peor, repito, es que el gobierno, con los señores Iglesias y Biel a la cabeza esté metido de por medio, en sociedades tipo Aramon (50 % del accionariado) o SVA (Suelo y Vivienda de Aragón), con carácter exclusivamente especulativo. Pero claro luego salen en los medios diciendo que esto es crecimiento para Aragón y que sobretodo sirve para rejuvenecer la población (yo pensaba que la gente solamente iba a “veranear” a lugares como el Pirineo, pero ahora resulta que se quedan a vivir allí para dar de comer a las cuatro ovejas del pastor de Broto) y sobretodo tachando de radicales y antiprogresistas a los que nos oponemos a este atropello a nuestra tierra, y el colmo es que siempre es la misma historia. Pero creo que debo decirlo todo por partes así que empezaré por el Pirineo. ¿Y que decir del Pirineo?, está claro, la especulación masiva que Aramón (ahora resulta que es propiedad exclusiva de ellos) esta haciendo daños irreversibles a un paisaje que ha cautivado a millones de personas y ha alegrado la vista a más de uno, además de sus valores fundamentales, como el de la vida. Además sus impulsos imperialistas están llevando a los pueblos tradicionales altoaragoneses a estar sumidos en un amasijo de grúas, hierros y ruidos indeseables, pero todo sea por favorecer a los de siempre, y por suspuesto, no se van a preocupar por un pueblo recóndito donde viven cuatro personas con sus cuatro cabras y ovejas, sino a aquellos que están cerca de las “preciosas” pistas de esquí. Y por supuesto no podía dejar de hablar de la joya de la corona, las estaciones de esquí. Estos famosos lugares de ocio destruyen el Pirineo, pues de verdad, invito al Señor Iglesias y compañía a que se paseen por ellas durante el verano y verán el espectáculo tan dantesco que se produce, pero lo más gordo es que encima de estropear el paisaje y querer ampliarlas destruyéndolo todavía más, llegan desde nuestro querido gobierno y les hacen una rebaja sustancial del Impuesto de impacto ambiental, patético.
Pero vámonos ahora a la ciudad de Huesca, dominada por el excelentísimo caquice mayor del reino aragonés, el Señor Elboj. Este “personaje” no se conforma con ser alcalde de Huesca, no señores, se ha adueñado además de la suculenta consejería de Urbanismo, lo cual supone un totalitarismo oculto bastante importante pues tiene en su poder los dos aspectos más importantes de un municipio. Bien, pues este “señor”, ha tenido la grandiosa idea de que para “sanear” el Casco Histórico de la ciudad de Huesca va a derribar 50 edificios históricos y por supuesto a la construcción de nuevos edificios sobre dichos solares (por especulación va a ser en España, hombre ¡por dios!, que indecencia).
El siguiente punto lo ocupa la magmánima ciudad de Zaragoza y su entorno, que como no podía ser de otro modo, no se libran de nuestra querida compatriota, la especulación. Y es que dejando aparte el tema de la Expo (en otro articulo ya hablo de ello), hay una serie de proyectos, curiosos cuanto menos, en Zaragoza. Para comenzar, hagamoslo por la papanatada de los últimos días, el intento de trasladar la Ciudad Universitaria a Ranillas (Recinto Expo), para por supuesto construir pisos en la zona universitaria actual, aunque independientemente no se donde van a meter todas las facultades en los edificios de la Expo, pero claro todo sea decir sandeces por la boca. Otro aspecto importante, el tan traído campo de fútbol, que si ahora se queda, que si ahora se va, y detrás de todo esto, especulación, para variar más que nada. Y porque no hablar de Valdespartera, esa “ecociudad”, construida con materiales que contaminan eso sí y que destruyen el medio ambiente, pero todo sea por construir pisos que la ciudad no necesita, mientras en el interior de la misma hay 50.000 pisos vacíos, una buena cantidad creo yo. Pero por supuesto no hay que olvidar el “entorno” de Zaragoza, pues municipios como Cuarte de Huerva, La Puebla, Cadrete, Villanueva de Gállego ven triplicar año a año la población de sus pueblos, a través de una construcción masiva, cuyas políticas muchas veces son poco claras. Y como olvidarnos de los proyectos estrella como el campo de Golf de Zuera (intervenido judicialmente por irregularidades), o las cientos de viviendas proyectadas en Pedrola por una empresa constructora involucrada en la ya mítica Operación Malaya. Y por supuesto el centro del huracán especulativo que se cierne sobre Aragón, La Muela, aquel pueblo en el que se proyectaron en su PGOU cerca de 65.000 viviendas en 20 años, o que querían hacer unas mega urbanizaciones alejadas del casco urbano, produciendo un grave problema de destrucción del enclave tradicional y al mando de todo esto, la alcaldesa, que es del maravilloso y muy aragonesista Partido Aragonés, que defiende ante todo los intereses de Aragón. Mientras tanto se siguen construyendo viviendas en terrenos ilegales, en zonas protegidas por su alto valor natural y en cientos de lugares donde jamás se debería permitir que la siniestra mano del hombre actuara.
Y por supuesto no podíamos dejar atrás la mítica ciudad de Bílbilis Augusta, la ciudad del Jalón, en la cual se ha proyectado (y se encuentra en construcción) otro gran campo de golf, en una mega urbanización a las afueras, concretamente a unos 10 kilómetros de la ciudad.
Me gustaría acabar con la provincia de Teruel, concretamente con las sierras de Gudar y Javalambre. En estas tierras bastante dejadas de la mano de los políticos, y en las que se ha sufrido con gran dureza el problema de la emigración, se han proyectado algunos hogares, cuanto menos bochornosos, como el conocido caso de San Agustín. En este pequeño pueblo, un constructor valenciano presentó un proyecto para la construcción de cientos de viviendas de vacaciones en un enclave natural protegido, aunque menos mal que la Diputación General de Aragón detuvo el proyecto (no todo iba a ser criticar al gobierno).
Esto sólo son casos concretos, pero la especulación, la destrucción de numerosos monumentos, el problema de los campos de Golf, la construcción masiva son problemas reales, que cada día suceden con más frecuencia en Aragón, una tierra que hasta hace cuatro días se creía salvada de esta fiera destructora de la naturaleza y que ha entrado con una sobrenatural fuerza en esta tierra, dejando claro que la especulación no tiene fronteras ni jamás las tendrá, por lo menos, mientras los políticos sean tan incompetentes y corruptos como ahora y sean tan carentes de moral y ética.
Eduardo Garzón.
(Artículo escrito en noviembre de 2007).
