Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un borrego es cordero o cordera de uno o dos años y también una persona sencilla o ignorante. Según mi definición borrego es aquella persona que sigue desaforadamente las modas o aficiones establecidas por un grupillo de famosillos (no llegan ni a la categoría de famosos, pues dan pena) o por unas cuantas personas que se consideran dueñas del mundo y sueñan con que todos nos arrodillemos ante ellos (cosa cada vez más lograda).
En España, un país según dicen tan moderno y democrático, nos estamos viendo invadidos por un gran número de marcas y productos extranjeros, que por el mero hecho de un simbolito de apenas centímetro y medio cuestan un riñón. Pero no es esta la cuestión a la que me quiero referir, sino a que por el mero hecho de que una prenda sea de fulano o fulana haya que ponérselo no nos vayamos a salir de la regla establecida y obtengamos mentes que piensan y tienen autonomía intelectual.
Porque, ¿que pasa si decidimos no ponernos determinadas prendas o marcas? Que somos diferentes, no somos personas en condiciones, somos bichos raros a los que hay que estar alejados no nos vayan a contagiar una enfermedad y tengamos un serio problema.
Además estas marcas están explotados a niños y a personas adultas a las que les pagan un sueldo miserable y les tratan como a perros.
Desde aquí solo deseo pedir que las personas tengamos dos dedos de frente y dejemos de llevar unas marquitas determinadas pues enriquecemos a gente sin escrúpulos y a los que no les importa hacer métodos de extorsión y genocidios para evitar la debilidad de sus empresas.
En España, un país según dicen tan moderno y democrático, nos estamos viendo invadidos por un gran número de marcas y productos extranjeros, que por el mero hecho de un simbolito de apenas centímetro y medio cuestan un riñón. Pero no es esta la cuestión a la que me quiero referir, sino a que por el mero hecho de que una prenda sea de fulano o fulana haya que ponérselo no nos vayamos a salir de la regla establecida y obtengamos mentes que piensan y tienen autonomía intelectual.
Porque, ¿que pasa si decidimos no ponernos determinadas prendas o marcas? Que somos diferentes, no somos personas en condiciones, somos bichos raros a los que hay que estar alejados no nos vayan a contagiar una enfermedad y tengamos un serio problema.
Además estas marcas están explotados a niños y a personas adultas a las que les pagan un sueldo miserable y les tratan como a perros.
Desde aquí solo deseo pedir que las personas tengamos dos dedos de frente y dejemos de llevar unas marquitas determinadas pues enriquecemos a gente sin escrúpulos y a los que no les importa hacer métodos de extorsión y genocidios para evitar la debilidad de sus empresas.
Eduardo Garzón.
(Artículo escrito durante el mes de abril del año 2006).
(Artículo escrito durante el mes de abril del año 2006).

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