En este artículo me he propuesto dar a conocer las razones del porqué del amor que profeso a la tierra que me vio nacer, en la que he criado y en la que vivo. Sin duda debo comenzar por lo más básico:
¿Qué es Aragón?
Aragón es para mí algo similar a lo que ya expreso el insigne aragonés Don Joaquín Costa en su desconocido Canto a Aragón hace más de 100 años y que comenzaba con: <<Aragón, el ídolo de mi alma después de Dios, Patria adorada donde han nacido mis primeras ilusiones y mis primeros tormentos...>> salvando las distancias de los tiempos que corren y cambiando alguna alusión a elementos inexistentes.
Pero sin duda, Aragón es algo más de lo que nos intentan vender, algo que trasciende más allá de lo meramente político o administrativo y que tiene sus raíces en una sociedad rural (reconvertida en urbana a base de golpes), en una sociedad que partiendo desde un paisaje agreste y duro, forja el carácter del aragonés convirtiéndolo en un ser acogedor, rudo, valiente y fuerte, capaz de superar las adversidades aunque innato nos es también la desmotivación y el desaliento.
Somos más de lo creemos ser. Nuestro pueblo, el aragonés, ha sufrido a lo largo de los últimos siglos constantes dificultades que nos han hecho retraernos, y porque no decirlo, acongojarnos pero sin embargo seguimos contando con una gran cultura propia, que durante toda la historia a dado lugar a grandísimos personajes e intelectuales, ya que ante las adversidades surgen los grandes hombres, las grandes gentes y en definitiva los grandes pueblos.
Nuestra cultura es amplia y a la vez compleja. Podemos quedarnos en los elementos más folclóricos (la jota, la Virgen del Pilar y el traje de "baturro") o por el contrario profundizar en el interior de nuestra cultura propia. Podría comenzar por las tan olvidadas lenguas propias de Aragón, de la que sin duda la lengua aragonesa ha sido la gran perdedora a lo largo de los últimos 500 años, haciéndonos creer que era un mero dialecto y un lenguaje cazurro y paleto y obligando a los hablantes a hablar castellano.
Pero nuestra cultura se extiende más allá de las lenguas, llegando al terreno de la literatura, donde Aragón cuenta con numerosas leyendas de tradición oral que han llegado hasta nosotros, desde algunas muy conocidas como la de la tía Casca de Trasmoz o la Brecha de Roldán a otras como la de San Juan de la Peña o a personajes mitológicos, pero nuestra cultura literaria no queda ahí, ya que a lo largo de nuestra historia hemos contado con numerosas obras y autores, no pudiéndome olvidar de la singular y bellísima obra de Braulio Foz, Pedro Saputo, quién es capaz de deslumbrar a toda la sociedad de su tiempo con su oratoria y sabiduría.
Pero es que además contamos con tradiciones ancestrales, con músicas propias de nuestra tierra y con una grandiosa historia que nos hizo ser grandes en otras épocas.
Y es que el alma del aragonés reside en el Pirineo, origen de nuestro país, pero también en la sierra de Albarracín, en el mitológico monte de El Moncayo, en el desierto de los Monegros, en San Juan de la Peña y en la propia Zaragoza, así como un sinfín de lugares en donde las raíces de nuestro pueblo se hicieron fuertes y duraderas. En otras épocas estuvieron enfermas, a punto de morir, pero el empeño y arrojo de sus gentes las sanó y rehabilitó, y comenzaron a brotar nuevas ramas y hojas, y poco a poco el viejo árbol se va convirtiendo en un ser vivo robusto, fuerte y duradero, imperturbable a lo largo de los siglos.
Para concluir quisiera decir que quizás ahí resida mi amor por Aragón, en ver a unas gentes humildes que a pesar de las adversidades han sido acogedoras y luchadoras, en grandes hombres que en una tierra muy difícil supieron construirse un futuro, mirar hacia delante y hacerse grandes hombre y también por el olvido que nuestro país sufre por parte de nuestros mandatarios, a los que poco importa Aragón y mucho su bolsillo, pero al fin y al cabo debemos de estar orgullosos de Aragón, de nuestra tierra, porqué un país no es sino lo que sus gentes forman y Aragón lo han formado grandes gentes.
ENTALTO ARAGÓN, VIVA ARAGÓN.
¿Qué es Aragón?
Aragón es para mí algo similar a lo que ya expreso el insigne aragonés Don Joaquín Costa en su desconocido Canto a Aragón hace más de 100 años y que comenzaba con: <<Aragón, el ídolo de mi alma después de Dios, Patria adorada donde han nacido mis primeras ilusiones y mis primeros tormentos...>> salvando las distancias de los tiempos que corren y cambiando alguna alusión a elementos inexistentes.
Pero sin duda, Aragón es algo más de lo que nos intentan vender, algo que trasciende más allá de lo meramente político o administrativo y que tiene sus raíces en una sociedad rural (reconvertida en urbana a base de golpes), en una sociedad que partiendo desde un paisaje agreste y duro, forja el carácter del aragonés convirtiéndolo en un ser acogedor, rudo, valiente y fuerte, capaz de superar las adversidades aunque innato nos es también la desmotivación y el desaliento.
Somos más de lo creemos ser. Nuestro pueblo, el aragonés, ha sufrido a lo largo de los últimos siglos constantes dificultades que nos han hecho retraernos, y porque no decirlo, acongojarnos pero sin embargo seguimos contando con una gran cultura propia, que durante toda la historia a dado lugar a grandísimos personajes e intelectuales, ya que ante las adversidades surgen los grandes hombres, las grandes gentes y en definitiva los grandes pueblos.
Nuestra cultura es amplia y a la vez compleja. Podemos quedarnos en los elementos más folclóricos (la jota, la Virgen del Pilar y el traje de "baturro") o por el contrario profundizar en el interior de nuestra cultura propia. Podría comenzar por las tan olvidadas lenguas propias de Aragón, de la que sin duda la lengua aragonesa ha sido la gran perdedora a lo largo de los últimos 500 años, haciéndonos creer que era un mero dialecto y un lenguaje cazurro y paleto y obligando a los hablantes a hablar castellano.
Pero nuestra cultura se extiende más allá de las lenguas, llegando al terreno de la literatura, donde Aragón cuenta con numerosas leyendas de tradición oral que han llegado hasta nosotros, desde algunas muy conocidas como la de la tía Casca de Trasmoz o la Brecha de Roldán a otras como la de San Juan de la Peña o a personajes mitológicos, pero nuestra cultura literaria no queda ahí, ya que a lo largo de nuestra historia hemos contado con numerosas obras y autores, no pudiéndome olvidar de la singular y bellísima obra de Braulio Foz, Pedro Saputo, quién es capaz de deslumbrar a toda la sociedad de su tiempo con su oratoria y sabiduría.
Pero es que además contamos con tradiciones ancestrales, con músicas propias de nuestra tierra y con una grandiosa historia que nos hizo ser grandes en otras épocas.
Y es que el alma del aragonés reside en el Pirineo, origen de nuestro país, pero también en la sierra de Albarracín, en el mitológico monte de El Moncayo, en el desierto de los Monegros, en San Juan de la Peña y en la propia Zaragoza, así como un sinfín de lugares en donde las raíces de nuestro pueblo se hicieron fuertes y duraderas. En otras épocas estuvieron enfermas, a punto de morir, pero el empeño y arrojo de sus gentes las sanó y rehabilitó, y comenzaron a brotar nuevas ramas y hojas, y poco a poco el viejo árbol se va convirtiendo en un ser vivo robusto, fuerte y duradero, imperturbable a lo largo de los siglos.
Para concluir quisiera decir que quizás ahí resida mi amor por Aragón, en ver a unas gentes humildes que a pesar de las adversidades han sido acogedoras y luchadoras, en grandes hombres que en una tierra muy difícil supieron construirse un futuro, mirar hacia delante y hacerse grandes hombre y también por el olvido que nuestro país sufre por parte de nuestros mandatarios, a los que poco importa Aragón y mucho su bolsillo, pero al fin y al cabo debemos de estar orgullosos de Aragón, de nuestra tierra, porqué un país no es sino lo que sus gentes forman y Aragón lo han formado grandes gentes.
ENTALTO ARAGÓN, VIVA ARAGÓN.
Eduardo Garzón.
